Impacto económico de la Euro 2016 en Francia

Desde el pasado 10 de junio se está disputando en Francia la Eurocopa de fútbol, con sede en diferentes ciudades que ejercen de anfitrionas: Burdeos, Lens, Lille, Marsella, Lyon, Niza, París, Saint-Denis, Saint-Etienne y Toulouse. Por primera vez en la historia, el torneo lo disputan 24 combinados (normalmente eran 16) para alcanzar un total de 51 encuentros hasta que el 10 de julio finalice con la gran final en el fastuoso Stade de France de Saint-Denis.

En una Eurocopa diferente, con más selecciones y después de los atentados terroristas sufridos en la capital gala el pasado mes de noviembre, la precaución prevalece y las medidas de seguridad son extremas por tal de garantizar que el espectáculo futbolístico predomine por encima de cualquier otra circunstancia. Se ha dispuesto de más de 90.000 policías, gendarmes y personal de seguridad privada para tal fin. Y es que el espectro del terrorismo permanece en la sombra.

Pero, ¿qué impacto puede suponer la celebración de un acontecimiento así para el país anfitrión? Según un estudio realizado por el Centro de Derecho y Economía del Deporte en Limoges, por petición expresa de la UEFA, la organización de este gran evento supondrá para nuestro país vecino unos ingresos de 1.266 millones de € (180 millones de los cuales serán por impuestos, para el Estado), cifra récord y suponiendo un crecimiento de los ingresos de un 43% respecto a la edición de 2012, celebrada en Ucrania y Polonia. Ver el estudio completo aquí.

Sólo por poner un par de ejemplos, otro torneo continental recién finalizado como la Copa América Centenario (disputada en Estados Unidos y con el triunfo final de Chile), vendió sus derechos por unos 100 millones de €, diez veces menos que lo que se espera para esta Euro (1,05 billones, 25% más que en 2012). En cuanto a la emisión por televisión de la gran final, se calcula que cerca de 300 millones de personas podrán disfrutar del partido, muy por encima de la Super Bowl, uno de los acontecimientos deportivos del año, que congregó el pasado mes de febrero a 110 millones de teleespectadores.

Pese a toda la polémica por la corrupción instaurada en las altas esferas futbolísticas (FIFA), de muy dudosa reputación, otros datos muestran que el torneo acabará siendo todo un éxito. Se espera la venta de 2,5 millones de entradas (1 millón más que en 2012), con una ocupación del 95% y un gasto de medio de 353€ por persona y un gran refuerzo de los patrocinadores de fútbol habituales (Adidas, Coca-Cola o el mayor inversor de todos, Carlsberg) que generarán 450 millones.

Francia lo ve como una magnífica oportunidad para generar flujos turísticos y atraer a nuevos clientes a las ciudades anfitrionas, además de un gran ventana para mostrar la innovación y experiencia en diversos sectores (servicios públicos, transporte, medio ambiente, construcción, tecnología digital, salud, etc).

Gracias a la Eurocopa se han remodelado o construidos algunos estadios, los cuales puede ser útiles a posteriori para convertirlos en centros de desarrollo económico y desarrollo social. Un caso especial es Lyon, que ha mostrado un proyecto tremendamente ambicioso y sostenible, construyendo además del estadio un parque de negocios, centros de fitness o un parque de atracciones, además de construir viviendas alrededor del estadio.

Uno de los aspectos más importantes será también la creación de 20.000 puestos de trabajo, de los cuales se espera que duren 5000 como parte de la renovación y mantenimiento de instalaciones deportivas (estadios, centros de formación), siendo francesas el 58% de las empresas que trabajan para esta edición de la Eurocopa.

Pero no todo es positivo. Algunos sectores abogaban por la no celebración de la presente Euro, estando en desacuerdo con todas estas informaciones, alegando que es un despilfarro innecesario ya que supone un gasto previo muy elevado para la renovación de barrios enteros y estructuras infrautilizadas posteriormente y que, aunque se produce una reactivación económica durante el evento, es un efecto que no afecta positivamente a otros sectores de la economía nacional, lo cual supone un déficit para el país.

También recriminan que el coste de la organización supera muchas veces el umbral establecido, mientras que la FIFA tiene unos ingresos multimillonarios por los derechos de emisión, además de dudar del aumento de turistas en las ciudades, pues los visitantes habituales son reemplazados por partidarios del fútbol, lo comúnmente conocido como efecto sustitución, e incluso algunos ciudadanos aprovechan para huir y desconectar de su enclave habitual. Las huelgas en los transportes públicos, otro de los posibles grandes problemas.

En resumidas cuentas y hablando en términos globales, se espera un impacto global más que positivo, pero sólo un estudio posterior confirmará o desmentirá la realidad de las previsiones y si tales estimaciones estaban (o no) en lo cierto.

Euro 2016

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