Amazon Go, la otra cara de la digitalización

Antisociales y sin salir de casa

No hace muchos años la evolución digital de la sociedad parecía tener un final casi apocalíptico. Augurábamos un 2010 en el que todo el mundo permanecía encerrado en sus casas, conectado a su ordenador, sin ningún tipo de contacto humano; las tiendas, los cines, los restaurantes, habían desaparecido por completo y la gente ya no salía a la calle…

Hoy podemos decir que si Internet funciona es precisamente porque encontramos en él ese mismo contacto social. Incluso, a veces, mayor que el que encontramos fuera de la red.

No solo eso, sino que, la evolución del mundo digital se parece más a una “integración” – un apéndice del mundo físico con el objetivo de impulsarlo y favorecerlo – que a una realidad paralela completamente desligada de éste, como muchos nos imaginábamos al principio. Lo demuestran las fotos que colgamos en Instagram, los vídeo live, la realidad aumentada, etc. que no son otra cosa que una extensión de lo que ya hacíamos sin Internet.

La apuesta de Amazon

Como muchos sabréis, Amazon ha abierto el primer supermercado sin cajas. Una tienda en la que entras, coges lo que quieres y sales por la puerta sin gastar ni un solo segundo en el molesto proceso de pago: ni colas, ni pasar los productos por la caja registradora, ni pasar la tarjeta por el datáfono, ni siquiera mirar a aquel empleado a los ojos y asentir con la cabeza cuando te pregunta “¿las aguas también?”; simplemente sales de la tienda y Amazon te cobra automáticamente todos los productos a través de la app.

Amazon Go no es más que la continuidad de esta adaptación de lo digital a lo físico, con el objetivo de eliminar las incomodidades que nos encontramos en nuestro día a día, digitalizando el proceso de pago en este caso, y dejando solo la parte física que más nos gusta: la de tocar, manosear, elegir y volver a dejar los productos de una tienda. Es el ejemplo de cómo la sociedad vampírica que imaginábamos al principio ha quedado reducida a una línea más en nuestra lista de pesadillas conspiratorias.

No obstante, de esta noticia hoy solo podemos extraer que un gran gigante como Amazon ha apostado por esta idea. Si finalmente será un éxito o no probablemente lo decidirá la diferencia entre el incremento de beneficio para el consumidor y los costes que supone este cambio, y claramente no soy yo quien va a calcular este delicado equilibrio…

Amazon sí. Tú… mejor no

Amazon juega con ventaja, no hablamos solo del nombre que muchos nunca tendrán, sino del pago; pues una gran parte de la población ya tiene abierta una cuenta en el ecommerce, con la que la gente ya está familiarizada.

Si cualquier otro minorista propusiera la misma idea, solo por tener que obligar a todo el mundo a registrarse y dejar su número de tarjeta de crédito antes de entrar en la tienda, la innovadora idea se convertiría en una barrera en vez de un incentivo.

 

Pero… ¿Cómo lo hacen?

Nadie lo sabe muy bien, Amazon repite palabras trendy como “inteligencia artificial”, “machine learning” y “deep learning”, pero a partir de aquí, saber cuánto de artificial y cuánto de manual hay es como intentar averiguar la fórmula de la Coca-Cola. Lo que podemos decir es que una gran cantidad de cámaras se encargan de rastrearte por toda la tienda y otro buen puñado de sensores de detectar el peso de todos los productos en sus estantes. el resto es TOP SECRET.

who cares?

Las reglas

Ahora mismo no todo es tan fácil como puede parecer al principio cuando te explican que entras en la tienda, coges lo que quieres y te largas. Hay toda una serie de reglas que pueden hacer que nos den ganas (al menos la primera vez) de pedir que se dejen de tanta innovación y que nos cobre un empleado.

Primero debes descargarte una nueva app de Amazon, exclusiva para el supermercado. Entras escaneando un código QR que te aparece en la pantalla, no puede ser impreso ni capturas de pantalla ya que no lo detecta. Con una sola cuenta puedes entrar con acompañantes siempre que seas tú el último en entrar, no puedes coger productos para otra persona porque es la primera que los toca quien queda registrada, tampoco puedes salir de la tienda cogiendo un producto entre dos porque confundes a la pobre máquina.

Todo esto, que parece fácil para millennials como nosotros, se pone interesante cuando recordamos que buena parte de la población no sabe ni lo que es un código QR. En fin, lo que sea con tal de evitar colas en el supermercado… o no…

Amazon Go

Conclusión

Parece obvio que la adquisición de Whole Foods por parte de Amazon va ligada a este primer testeo, aunque es difícil asegurar si realmente acabará implementando este proceso en todos los supermercados, ni cuándo lo hará.

Lo que sí podemos afirmar es que los supermercados (así como los peajes, bancos, etc.) son negocios donde el empleado no proporciona un gran valor añadido en la interacción con el cliente. No necesita decirte lo bien que te sentarían estos espaguetis ya que vas a tener que comprar comida igualmente. Cuando el producto es un bien necesario y no se distingue demasiado entre competidores, el trabajador poco rol tiene de vendedor más allá de cobrar y dar el cambio.

Para Amazon el beneficio no es solamente el de ahorrar costes (que ya se verá), sino la promoción de la propia marca Amazon como pionera en esta lucha por la innovación que parece tener junto a otras grandes multinacionales como Google, Apple, Tesla, etc.

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Licenciado en ADE por la UB y con un Máster en Marketing Digital por ESIC. Actualmente trabajando en la industria farmacéutica y, como buen adicto a los líos, emprendiendo proyectos personales para divertirme.

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