El sinónimo de UBER: Libre Mercado

UBER y libre mercado son sinónimos. Pueden ir de la mano porque sostienen los pilares básicos para fomentar el encuentro entre oferta y demanda de forma libre en cualquier punto de esta ley. Sin embargos también sugeriría la lectura 23 Things They Don’t Tell You About Capitalism de Ha-Joon Chang para los críticos de los términos “libre mercado” y “capitalismo”.

Volvemos a UBER. En países como España, se ha prohibido porque el hecho de liberalizar el mercado taxista tiene un alto impacto al componente social, más que al componente económico.

Por ejemplo, detrás de la inversión millonaria (de las “antiguas” pesetas) en las licencias para conducir taxis en Barcelona, existen miles de familias que dependen de ello. Un cambio en las reglas del juego tan radical como incorporar a un nuevo jugador en el mercado como es UBER acentuaría en gran parte las diferencias sociales.

Sin embargo, en Estados Unidos, el país del American Dream y país de las oportunidades, he tenido la ocasión de registrarme en la red de usuarios UBER y ha sido como hacer tangible el concepto libre mercado. UBER es un mercado porque existen ciertas reglas que cada jugador acepta.

  1. Transparencia:
    • Las condiciones de los vehículos tienen que cumplir unos mínimos requeridos y conocidos por todos, por lo que se fija un mercado en el que los rivales y clientes cooperan.
    • Los propietarios de cada coche reciben un rating de cada persona que ha sido transportada y el promedio es compartido públicamente. Este aspecto obliga a que la calidad del servicio mejore considerablemente. La competencia en un mercado transparente es muy buena.
  2. Mejora continuada:
    • Si el usuario es un buen cliente y frecuente, UBER sugiere conductores con coches de gama alta / media-alta. El otro día me vino a buscar un BMW X5 en lugar del típico Ford o Toyota por ser usuario frecuente. Otro ejemplo es el del grupo de 5 personas: UBER permite solicitar un coche más grande, o llamado también UberX, con más plazas para que la gente no tenga que dividirse. Uno es libre de escoger el servicio que él quiere.
    • Por cada carrera se paga $1 de tasa para el seguro que cubre UBER, por lo que el servicio cumple los factores mínimos de éxito.
  3. Encuentro oferta-demanda:
    • Ambas partes se encuentran a partir de la aceptación de las dos por vía Smartphone, que depende básicamente del destino del usuario y del rating del transportista. Además, no hay intercambio tarjetas de crédito ni desembolso de dinero en el coche: el conductor recibe la transacción que se ha cargado a la tarjeta de la cuenta del usuario. Es decir, hay facilidades para que oferta y demanda se encuentren sin trabas.
  4. Fijación del precio:
    • En función de la oferta-demanda, el usuario recibe una notificación que para una carrera el mercado está pagando más de lo normal (especificando porcentaje del aumento), por lo que se respeta una fijación del precio a partir de la oferta y la demanda.
  5. Competidores
    • Dentro de UBER existen conductores. Pero estos sólo son jugadores dentro de la liberal aplicación. También podemos encontrar nuevos rivales de UBER, como LYFT, que ofrece un servicio parecido a través de aplicación pero en lugar de dejar libre el precio, se fija una tarifa plana y la carrera se puede compartir con otros viajeros. Por ejemplo, hasta hace unas semanas, se viajaba dentro de Manhattan por sólo $6, aunque ahora su tarifa es de $8 debido a la demanda. Las barreras de entrada son bajas por lo que existe competencia en el sector.

Sin duda, estas aplicaciones tendrán que aceptarse en todos los países porque al final resulta insostenible la ultra protección de un mercado teniendo en otros países la libertad de disfrutar de ellas. Hasta Google me propone 5 alternativas para llegar a un mismo destino: coche, metro, autobús, andando o en UBER, ¡con tarifa incluida!

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Albert es licenciado y completó el master en business administration en ESADE. Finalizó la especialización en The University of Texas en Austin dónde empezó a definir su carrera profesional en Estados Unidos. Actualmente es consultor en Nueva York en la multinacional Accenture, especializado en el área de Financial Services (concretamente en banca y FinTech) desde el punto de vista de Management Consulting. Paralelamente es miembro de la Junta del Chapter de NY de ESADE en la gran manzana, responsable de organizar y potenciar el networking entre la red de ESADE Alumni. Adicionalmente, es miembro de Great Place To Work en Accenture con el fin de mejorar las oportunidades de networking dentro del área Finance & Risk y crear un buen ambiente de trabajo. Albert ha colaborado filantrópicamente en Fundació Servei Solidari en Barcelona como coach de emprendedores en riesgo de exclusión social y como fundraiser a través de eventos deportivos. Sus aficiones son básicamente pasarlo bien con su pareja y sus amigos (deportes, viajes, etc.), escribir y trabajar voluntariamente en proyectos sociales o educativos.

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