Primeras consecuencias del Brexit

El pasado 23 de junio, el 51,9% de los británicos votaron a favor del Brexit (con un 72,2% de participación), la abreviatura con la que se conoce la salida del Reino Unido de la Unión Europea, recordando el referéndum celebrado en 1975, aunque en aquella ocasión con resultado diferente, puesto que se decidió permanecer en la por entonces Comunidad Económica Europea por un claro 67,2% de los votos.

Aunque se estima que todavía habrá que esperar cerca de dos años para conocer con certeza los efectos que tendrá dicho fenómeno, cuatro meses después ya se empiezan a prever cuáles pueden ser las consecuencias que producirá el Brexit, con un panorama desolador lleno de incertidumbres políticas, económicas y financieras difíciles de resolver.

El principal efecto negativo para los intereses británicos es que el Reino Unido, y en concreto Londres, perderán su gran atracción como principal centro financiero de la UE, además de que la bolsa británica es actualmente de las menos recomendadas para los gestores, debido al recelo y la inquietud que en éstos genera, aunque esto también podría perjudicar a la UE, ya que se vislumbraría como un socio comercial menos gancho y poder a nivel mundial.

La consecuencia más inminente parece que será el abandono de los principales bancos del mundo (destacando Goldman Sachs) entre finales de este año y principios de 2017 por el miedo a la deslocalización de sus negocios, reubicándolos en otros países, a menos que se lleven a cabo las medidas mencionadas por Theresa May, en caso de enfrentarse a un “brutal Brexit”. Dichas acciones incluirían una que bajaría el Impuesto de Sociedades del 20% actual a la mitad para así evitar la huida de multinacionales del país, y pudiendo depreciar la libra considerablemente frente a las principales monedas.

Reino Unido pagaría así el precio de su marcha, pudiendo perder la capital londinense más de 100.000 empleos financieros según Xavier Rolet, chief executive del London Stock Exchange (LSE). Y es que, desde que el país británico entrara en la UE allá por el 1973, el PIB por habitante se había duplicado hasta el presente año.

Con el abandono, se espera que aumenten los impuestos sobre los británicos y su actividad económica, además de tener que pagar aranceles elevados, ya que pasaría ser de manera exclusiva miembro de la Organización Mundial del Comercio (OMC), tal como Roberto Azevedo, director general de la OMC mencionaba ayer a Sky News.

Otro tema peliagudo es el de restringir la llegada de inmigrantes europeos al Reino Unido, renunciando al mercado único, obviando que éstos han representado la mitad del crecimiento británico en la última década con la creación de hasta 2 millones de empleos.

Las estimaciones más futuras prevén que en 2020 el PIB británico haya disminuido un 3% y en 2030 un 5%, con una riqueza neta un 4% menor que permaneciendo en la Unión Europea, lo cual supondría un coste medio de 2.200 libras por familia.

Recientemente, se han filtrado unas grabaciones (puedes escucharlas aquí) donde se escucha a la hoy primera ministra británica Theresa May en un encuentro privado con ejecutivos de Goldman Sachs un mes antes de que se celebrara el referéndum, reconociendo su miedo a posibles represalias como la fuga de empresas y la incipiente disminución de beneficios económicos si abandonaban la UE.

Esto no ha hecho más que comenzar. Sólo queda esperar y ver cuáles serán las consecuencias a nivel europeo y británico, lejos de toda especulación y estimación.

Fuente fotografía: getbritainout.org

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