¿Es oro todo lo que reluce sobre el crecimiento español?

Tras una reciente reunión del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington, acometiendo el tema de la previsión de crecimiento de las economías avanzadas, se determinó que España, Estados Unidos y Reino Unido serían, en este mismo orden, las grandes economías desarrolladas que más crecerían durante 2017, lo que provocó muchos titulares acerca del crecimiento español.

Nuestro país tendría un previsión de crecimiento del 2,6%, pudiendo rondar el avance del PIB en torno a un 3%, en una economía española que es la quinta, por tamaño, de la UE y la decimotercera a nivel mundial (además de ser el décimo país del mundo con mayor calidad de vida), pero que en los últimos años estaba en horas muy bajas.

De este modo, España registra su tercer año consecutivo experimentando un crecimiento económico, con un cambio de tendencia y una clara mejoría muy marcados, después de haber sufrido recesiones los anteriores cinco años.

Los motivos fundamentales de estos datos positivos han sido la fortaleza del turismo y las exportaciones, principalmente. En el primer caso, el propio turismo y la hostelería han sido los sectores más destacados dentro de los servicios, contabilizando 75,3 millones de personas que visitaron España el año pasado, suponiendo un incremento del 9,9%. Esto se ha debido al buen trabajo interno, pero también a los réditos obtenidos por la percepción de inseguridad que transmiten otros países competidores por sus amenazas terroristas, como pueden ser los casos de Francia, Turquía o algunos países del norte de África.

En cuanto a las exportaciones, se han visto favorecidas por un entorno exterior más favorable, que se ha traducido en una mayor demanda por parte de países emergentes, que hacen que España puede diversificar sus destinos y tener un abanico de opciones más amplio.

A estos dos principales motivos, habría que sumarle la recuperación paulatina de los sectores inmobiliarios y residencial, la  importancia de las inversiones en bienes de equipo, el incremento de la demanda del cemento o la mejora de la inversión en construcción que hacen que el país esté al alza.

Y uno de los temas que más preocupa al ciudadano de a pie, entre 2017 y 2018 se espera la creación de un millón de empleos y que la tasa de paro baje hasta el 15,6%.

Y viendo este panorama con tintes alentadores, seguro que os preguntaréis: ¿Es oro todo lo que reluce detrás de estos datos y tales previsiones de crecimiento?. ¿Qué trascendencia puede tener en lo que a la población se refiere?

Primero de todo hay que analizar la precaria situación que vivía el territorio español hace escasas fechas, para partir de la base que se tocó fondo y que dicho crecimiento se produce sobre una base que no era la idónea.

La economía española todavía está muy endeudada, y hay previsiones de subida en el precio del petróleo. Tampoco se podrán beneficiar tanto este año de los bajos intereses con los que se financia el repunte de la inflación: no habrán rebajas de impuesto.

En los últimos meses también se ha podido experimentar una cierta ralentización del consumo (o moderada desaceleración).

No hay que perder el norte. Pese a las leves mejorías, somos un país con una enorme bolsa de paro todavía y, aunque baje el número de desempleados este año y el siguiente, la tasa de paro será todavía un 9% superior a la que se alcanzó en el año 2007.

Pero el tema más preocupante seguramente es la incertidumbre por ver cómo afecta el Brexit en las relaciones comerciales entre el Reino Unido y España, considerando que en el país anglosajón se concentra el principal stock de inversión directa en el extranjero (38% del total). Y es que España es el tercer país que más invierte en el Reino Unido tras Alemania y Francia.

Las exportaciones españolas en el Reino Unido fueron de más de 19.000 millones de euros en 2016 (8% del total), lo que genera un superávit comercial muy interesante, destacando los sectores del material de transporte o alimentario.

Los turistas británicos son también los más representados en nuestras fronteras, con un 23% del total el año pasado y con unos ingresos superiores a los 13.000 millones de euros. Además, 300.000 españoles residen allí.

Y todo esto confiando en que Gibraltar y Escocia no deberían comprometer los vínculos comerciales e inversores entre ambas economías, que también parecen existir ciertas tiranteces o que las ventas en el exterior puedan verse igualmente mermadas por el proteccionismo proclamado por Donald Trump en Estados Unidos.

Concluyendo… ¿Parece entonces que la economía española mejora? Sí. Pero con matices. Muchos.

Fuente fotografía: Dominique Faget – AFP – Getty Images

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