Opinión: Vivienda ¿Derecho? ¿Especulación?

La Constitución de nuestro país recoge, en su artículo 47, lo siguiente: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación.”. ¿Realidad o ficción?

Actualmente podría ser una gran sinopsis de una película de ciencia ficción pero, aunque nos cueste de creer, es un derecho básico que tenemos todos los ciudadanos.

Desde hace más de 10 años, cuando estalló una crisis en la que todavía andamos perdidos, nos hemos acostumbrado a ver imágenes en televisión y leer artículos en prensa sobre desahucios, manifestaciones y múltiples enfrentamientos que siempre tienen de fondo el hogar de algún ciudadano.

Para analizar con algo más de profundidad (dentro de lo posible en un artículo de opinión) este terrible problema que nos afecta en nuestra vida diaria, me gustaría matizar algunas cosas que para mí son de cajón pero que nos pueden distorsionar la opinión o hacérnosla ver de una forma no del todo correcta.

Como en cualquier tema de la vida a analizar, el TODO y el NADA nunca tienen la razón, y los extremos nunca son positivos. Aunque debo admitir que, actualmente, trabajo en una entidad financiera, antes de hacerlo ya tenía mi opinión formada y no creo que haya cambiado demasiado.

Es una obviedad que las Cajas de Ahorros y los Bancos no han hecho las cosas de la manera más adecuada (cometiendo ciertos errores imperdonables), con estrategias agresivas que llevaron a apostar por una elevada facilidad de concesión de crédito (y ahora, en momentos de crisis, carteras con elevada morosidad y pérdidas), lo que facilitaba el aumento de la demanda de viviendas, “inflando” su precio, pero, ¿Qué sector podríamos salvar? Quizás es porque los errores se ven mucho más que en otros marcos, o porque tocan directamente el bolsillo de los ciudadanos…

No en vano, los ciudadanos también jugaron un papel importante en ese aumento. Muchos (nunca se puede generalizar) asumieron un endeudamiento superior del que eran capaces (es decir, lo que pueden asumir según sus ingresos). Veíamos normal (todavía muchos no podían imaginar lo que se nos iba a venir encima) pagar 40 millones de las antiguas pesetas por un cuarto de casa. Sí, por un piso de 30 metros cuadrados. Y recuerdo perfectamente que había “bofetadas” por comprarlos…

Desafortunadamente todo lo bueno se acaba, llegaron tiempos de vacas flacas (incluso locas podríamos decir); la gente comenzó a perder sus empleos pero los préstamos hipotecarios y personales (con viviendas como garantía) tenían que seguir pagándose… y el resto de la historia todos la conocemos mejor o peor.

Es decir, se especuló con un bien considerado un derecho por la Constitución. Aunque, actualmente, dada la tendencia del precio de la vivienda, se siguen produciendo fenómenos como la compra especulativa de viviendas (comprar mediante una hipoteca para convertir el piso en alojamiento turístico o alquilarlo y sacar un beneficio entre el alquiler que se recibe y el pago de la hipoteca).

Aspectos como los mencionados del pasado y del presente nos llevan a diversas preguntas, siendo la más clara:

¿Dado que la vivienda es un derecho, deberían los gobiernos limitar el margen de beneficio a los constructores? ¿Debería limitarse el margen de venta en segunda vivienda?

Desde que estallará la crisis toda una generación nos hemos visto sin opciones de conseguir un trabajo digno, una vivienda digna…y demasiadas cosas más. Cada día la juventud se emancipa más tarde, ¿pero es por gusto? Claramente no, es muy difícil incluso con dos sueldos ser capaz de pagar un alquiler y después poder mantenerte (como alquilado, hablo desde mi propia experiencia).

Por lo tanto, queda claro que desde hace años y desgraciadamente por bastantes más, la vivienda en España es un lujo, inaccesible para la gran mayoría de los ciudadanos corrientes.

Fuente fotografia: www.orbenismo.es

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