Opinión: Impuesto sobre bebidas azucaradas

El pasado 1 de mayo se comenzó a recaudar el impuesto de bebidas azucaradas en Catalunya, un nuevo tributo impuesto por el Govern de la Generalitat que pretende incentivar el cambio en los hábitos de consumo de la población, siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), por los efectos sumamente negativos que provocan este tipo de bebidas, como tener un cerebro de menor volumen y peor memoria.

Y, aunque desde el Parlament se insiste que este impuesto no tiene afán recaudatorio, que lo que verdaderamente busca es “corregir cuestiones de salud, siendo un instrumento de lucha contra la obesidad y el exceso de azúcar”  y que propiciará una reducción en la compra de estas bebidas y una disminución futura del gasto sanitario, el sector de la hostelería y el propio consumidor final están en desacuerdo.

Lo consideran una tasa discriminatoria, con las empresas ejerciendo como simples recaptadores, y con ellos pagando más que en otras Comunidades Autónomas por el mismo producto. Las empresas están convencidas de que esto penalizará las ventas por superar con tanto margen el valor del artículo.

Las bebidas azucaradas aumentarán entre un 8% y un 50% en función de la cantidad de azúcar de cada producto, existiendo dos tipos de gravamen para las tasas de este tipo de bebidas (conocido como IBEE: Impost sobre Begudes Ensucrades i Envasades):

  • Las que tienen más de 8 gramos/100 ml = cargo de 0,12€/litro
  • Las que tienen 5-8 gramos/100 ml = cargo de 0,08€/litro

Las bebidas light mantendrán su precio y pasarán a ser más baratas que las originales, aunque mucho cuidado con este tema, porque algunos estudios apuntan que el consumo diario de los mismo triplica el riesgo de alzheimer o ictus.

Se verán afectados, pues, los refrescos (o sodas), bebidas de néctar de frutas, deportivas, energéticas, con leche, los batidos, las vegetales o el agua con sabores, quedando exentos de este tributo los zumos de fruta o verduras naturales que no contengan edulcorantes calóricos añadidos, además de yogures bebibles, productos para uso médico o las bebidas alcohólicas.

Actualmente, el 25% de las bebidas comercializadas en este segmento son sin azúcares ni calorías.

La Gencat espera recaudar 30,98 millones de euros en 2017, y unos ingresos anuales ordinarios (por año completo) de 41,3 mill. €, dinero que los ciudadanos esperan que invierta en la realización de campañas y programas de educación alimentaria en los colegios y centros de salud.

La intención es que el nuevo impuesto se extienda a otras productos no saludables con exceso de grasas y azúcares. El archipiélago canario podría ser el próximo en aplicar un gravamen similar tanto en bebidas azucaradas como en bollería industrial.

A nivel nacional, la ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, ha dicho que no van a grabar un impuesto para las bebidas azucaradas y que tienen que ser las administraciones y los ciudadanos, de manera individual, los que fomenten una dieta saludable y buenos hábitos de vida para prevenir enfermedades.

Por lo tanto, en el resto de la Península se espera que, al menos de momento, no se grave dicho impuesto (está en modo stand by), pero recordemos, por ejemplo, que cuando Catalunya fue en 2012 la primera CCAA donde se instauró el nuevo modelo de copago sanitario, el Gobierno de España era reticente a copiar la medida y se negaban a seguir los mismos pasos, y acabaron sucumbiendo (“viéndose obligados” en su lenguaje). Y más después de haber subido este mismo año un 5% la tasa de alcohol y un 2,5% la del tabaco.

En Europa no ha sido especialmente común la implantación de este tipo de impuestos, si bien países como Francia, Hungria, Finlandia, Letonia o Portugal han gravado las bebidas y los alimentos azucarados e incluso los productos salados, promoviendo de esta manera el consumo saludable.

Dicho esto, nos hace plantearnos a siguiente pregunta: ¿Pagar impuestos es beneficioso para la salud? Sólo el tiempo dirá si esta medida ha resultado ser un éxito o un nuevo fracaso. Otro más.

Fuente fotografía: vivelohoy.com

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