Opinión: Métodos de pago y gestión de datos

En los últimos días, algunos medios se han hecho eco de los “Diálogos de Futuro KPMG/Banco Sabadell” y de las conclusiones aportadas en dicha mesa redonda acerca de la evolución de los métodos de pago. En dicha “reunión” se hablaba que dichos métodos deberán ofrecer comodidad, facilidad de uso y seguridad, pero no se habló sobre la gestión de datos.

No cabe duda que el hecho de evolucionar en los métodos de pago dispone de múltiples ventajas, entre ellas, un mayor control del uso del dinero en actividades consideradas fraudulentas (véanse operaciones de blanqueo de capitales, por ejemplo). Dicho control es posible ya que, cada vez que se realiza un pago mediante un método de pago que no es “en efectivo” se generan una serie de datos que pueden disponer de múltiples usos, no sólo como elemento clave en la lucha contra la corrupción.

¿Cuáles son algunos de los datos relevantes que se generan en cada una de nuestras transacciones?

Si partimos de la base que nuestro “dinero de plástico” o sus futuros equivalentes “móviles” deben estar conectados a las cuentas del cliente para poder realizar las transacciones, se podría disponer de los datos socioeconómicos del cliente independientemente de su método de pago (edad, sexo, etc.). Con ello, la realización de segmentaciones u otras tipologías de análisis no será excesivamente complejo para las entidades bancarias.

Otros datos interesantes que pueden ser obtenidos y ser susceptibles de análisis hacen referencia a las preferencias de los consumidores. Cada vez que se realiza una transacción, se generan datos acerca de la hora y día de compra, el lugar de compra, los importes de la misma, etc.

Todo ello permite poder, con un volumen de datos considerable, establecer posibles pautas de comportamiento del consumidor en lo que concierne a momentos de compra (si es un comprador de fin de semana o no, por ejemplo), mapas de calor respecto las zonas de consumo preferentes para dicho consumidor, etc. En definitiva, aunque es cierto que dichos datos ya se generan mediante las tarjetas de crédito/débito, la incursión de nuevos métodos digitales de pago ampliará el volumen de los datos a gestionar.

¿Cómo se gestionarán dichos datos?

Es innegable que no era el motivo principal de la mesa redonda, pero, revisando la información publicada, se echa en falta la información referente a la captura y gestión de los datos que se generarán mediante los diferentes métodos de pago del siglo XXI.

La normativa respecto la protección de datos es estricta, dada la sensibilidad de los datos que se tratan y su cesión a terceros, pero la gestión de los datos, una vez analizada su calidad y realizados los procesos correspondientes para asegurar un nivel óptimo permitiría a las entidad disponer de mayores datos para probar y perfeccionar sus algoritmos en aspectos como la modelización del riesgo o el análisis del portfolio.

Por todo ello, la introducción y masificación de los nuevos métodos de pago, aunque lenta, puede ofrecer múltiples beneficios a las entidades bancarias…y también a los consumidores (aunque, en ese punto, depende del punto de vista desde el cual el consumidor lo enfoque).

Fuente fotografía: Digitalist Magazine

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Cofundador de Markonomia. Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universitat de Barcelona (EUS) y master en Business Intelligence y Big Data en Universitat Oberta de Catalunya. Cerca de 5 años desarrollando proyectos de análisis de datos en el sector bancario. Fotógrafo freelance en eventos deportivos nacionales e internacionales.

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