Lean, transformación empresarial

Actualmente, el término transformación empresarial está tomando mayor importancia. Desde siempre las empresas han buscado como optimizar sus procesos, establecer un nuevo modelo de gestión más dinámico que les permitan mejorar su rentabilidad. Y es que sin duda, todas las economías del mundo  están experimentando grandes cambios tecnológicos, externalizaciones de servicios (denominados más comúnmente “outsourcing“) y consumidores cada vez más informados y exigentes. De aquí el reto para toda empresa de cómo crear valor de manera continua y sostenible.

En este artículo queremos introduciros la metodología Lean (filosofía nacida en la década del 90 en la empresa Toyota) y cómo ésta puede ayudar a las empresas a maximizar la eficiencia en sus procesos.

El objetivo del pensamiento Lean es focalizarse en el cliente y en el proceso de inicio a fin y no en la tarea de manera individualizada. Agregar valor al entregable del cliente de la forma más eficiente posible, entendido “valor” como cualquier cosa por la que un cliente estará dispuesto a pagar.

La idea fundamental de esta metodología es eliminar las mudas, siendo éstas los desperdicios/despilfarros (tareas sin valor añadido). Existen siete principales mudas en toda empresa:

  • Sobreproducción: Producir más de lo demandado por el consumidor o el factor tener “por si acaso”. En este caso, la empresa está añadiendo costes que no son necesarios para el proceso.
  • Esperas: Tiempo en el que no se añade valor como por ejemplo esperar información. En el entorno empresarial por ejemplo, el convocar una reunión a 8 personas y a falta de puntualidad por parte de ellos genera un despilfarro y una pérdida de dinero para la compañía.infographic03
  • Transporte: Movimientos innecesarios del producto en la cadena de valor. Un ejemplo diario puede ser el proceso de firma de un documento. ¿Cuántas veces ha llegado el mismo documento en la misma mesa ara segunda revisión?
  • Procesos inapropiados o sobreprocesos: La optimización de los procesos y revisión constante del mismo es fundamental para reducir fases que pueden ser innecesarias al haber mejorado el proceso. Preguntarse  por qué un proceso es necesario, y porqué el producto es producido. Por ejemplo, hacer un informe que nadie va a consultar. Se trata de un trabajo extra, un sobre proceso sin valor, por lo tanto, un desperdicio.
  • Exceso de inventario: Stock acumulado que ocupa espacio innecesario. El sobre-espacio es mayor coste para la empresa. En el entorno empresarial sería toda la información papel guardada en archivadores cuando también se dispone de la versión digitalizada.
  • Movimientos innecesarios: Todo movimiento innecesario de personas o equipamiento que no añada valor al producto es un despilfarro. Por ejemplo, dos departamentos en la empresa que trabajan conjuntamente de manera diaria que estén en distintas plantas del mismo edificio. El subir y bajar y desplazarse es pérdida de tiempo, ineficiencia, y por consiguiente, un coste adicional para la empresa.
  • Defectos: Los errores en el servicio no aporta valor y ocasiona un desperdicio. Un ejemplo sería realizar más de una versión de un mismo documento. De lo que se trata es de prevenir los defectos en lugar de buscarlos o eliminarlos.

Finalmente, no podemos dejar de lado el factor talento humano. El desaprovechamiento del capital humano o no hacer uso de todo el potencial de la fuerza de trabajo para eliminar los desperdicios es uno de los principales decrementos de la productividad dentro de la empresa.

En definitiva, toda empresa que añada valor al cliente, reduzca o elimine los despilfarros, que haga que sus empleados tengan sentido de pertenencia en la organización bajo una aprendizaje constante o mejora continua, les llevará a una mejora de costes, aumento de la productividad, procesos óptimos y por tanto a ser más competitivos en el mercado bajo un sistema sostenible en el tiempo.

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Licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universitat de Barcelona y con MBA Executive por la escuela EAE Barcelona. Dispongo de más 12 años de experiencia en el área financiera, siendo los 4 primeros dentro de la firma PricewaterhouseCoopers, S.L. como auditora y el resto dentro de la multinacional farmacéutica Sanofi-aventis, S.A. Dentro de Sanofi España encargada de liderar proyectos de transformación y mejora continua, así como estrategias de negocio a nivel Iberia. Posteriormente, en Sanofi-aventis Deustchland en dónde he liderado proyectos a nivel Europeo y des del pasado mes de Octubre a nivel Mundial con sede en Barcelona como Global Accounts to Report Project Leader.

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