La experiencia de usuario en web

Cada vez es más habitual oír hablar de la famosa experiencia de usuario cuando se están sentando las bases de un proyecto. Pero, ¿qué significa exactamente eso? De manera simple y rápida, entendemos como experiencia de usuario aquella situación en la que el individuo debe ser tratado como el protagonista de la escena, el centro de nuestra estrategia, a diferencia del producto o servicio como lo era en el marketing inicial.

En los comercios tradicionales realizan determinadas acciones para mejorar tal experiencia: sitios más cómodos para hacer que estén más tiempo, análisis del recorrido por las tiendas, más información, trato personalizado, etc.

Lógicamente, en una página web esta experiencia es también muy importante. Si el usuario no se siente cómodo en nuestro portal no conseguiremos llevarlo al objetivo que buscamos: generar una venta, obtener datos, información de nuestros productos, etc. Para dotar al usuario de una experiencia satisfactoria en nuestra web, debemos pensar en cada uno de los cinco elementos clave:

  • Estrategia: Es determinante fijar cuáles son los objetivos que tienen los usuarios cuando acceden a nuestra web. Para esta fase, es útil detectar los diferentes perfiles de usuarios que pueden llegar a nuestro portal y pensar cuál puede ser la finalidad para cada uno de estos segmentos.
  • Alcance: A veces queremos aprovechar que tenemos una página web para meter toda la información que disponemos. Eso puede ser contraproducente, ya que si no transmites rápidamente tu mensaje el usuario le concederá muy pocos segundos a entender de qué va tu portal. Debemos definir bien cuáles serán aquellas características y funcionalidades que debe tener la web, ciñéndonos a la estrategia y objetivos planteados anteriormente. Todo aquello que no coincida con ellos no es susceptible de aparecer en nuestra web.
  • Estructura: Una vez definidos los objetivos y características del portal, tenemos que concretar el orden en que lo pondremos. Podemos tener muy buena información, que si explicamos la película por el final nadie se enterará del argumento. Pensemos en cuál es el camino que queremos que haga el usuario, qué información nos interesa que vea primero y hasta dónde queremos llevarlo.
  • Esqueleto: Con el camino marcado, determinaremos cómo resaltarlo para que el usuario lo siga. Tan solo debemos poner aquellos elementos clave en el lugar oportuno para facilitar el camino al usuario. Definir dónde situar los call to action, textos, fotos, vídeos, etc.
  • Superficie: Finalmente, hace falta determinar qué queremos que vea el usuario y con qué diseño queremos vestir nuestra web. Hemos definido dónde, cómo llegar y a través de qué mensajes. Ahora solo falta determinar qué imágenes poner, generar los contenidos y diseñar el estilo de nuestro portal. Es un gran error (y muy frecuente) empezar a pensar en el diseño sin saber dónde queremos llegar o qué queremos poner.

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Cofundador de Markonomia. Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universitat de Barcelona, con un Máster en Marketing Directo y Digital por la Barcelona School of Management (UPF – Idec). Tras tres años de experiencia en marketing del sector deportivo, en 2014 empiezo mi andadura en el sector farmacéutico con el objetivo de mejorar la vida de los pacientes y profesionales sanitarios gracias a las herramientas digitales.

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