Invertir en capital humano, una apuesta empresarial.

Primeramente, vamos a considerar el concepto Capital Humano. Podemos considerarlo como la suma de las aptitudes y habilidades de las personas, sean innatas o adquiridas mediante la educación y formación laboral, manifestadas en las diferentes formas de conocimiento que permiten desarrollar actividades para incrementar la productividad.

Es común pensar que los activos de una empresa son económicos o materiales, pero a veces, se pasa por alto que los trabajadores de la empresa son el principal activo de la misma, aquellos que con sus conocimientos, su trabajo y compromiso deben sacar el máximo para optimizar los resultados de la empresa y obtener beneficios.

Por lo comentado arriba es muy importante “invertir” en ellos. El término “inversión” no se refiere única y exclusivamente a nivel salarial, si no en términos de motivación y eficiencia.

Respecto a la motivación, hay aspectos importantes relacionados con el puesto de trabajo que, de ser cuidados, pueden suponer un beneficio a largo plazo para la empresa:

  • Apoyo al desarrollo de la carrera profesional. Puede ser mediante formación o coaching para el desarrollo de sus habilidades relacionadas con su puesto de trabajo.
  • Comunicación. Es de gran importancia la transparencia en las acciones de la empresa por tal de generar confianza y tranquilidad a los trabajadores. Al fin y al cabo, los trabajadores realizan su trabajo para cubrir una serie de necesidades.
  • Flexibilidad laboral. La importancia radica en la consecución de los objetivos, no en las horas sentados en una oficina o realizando una tarea.

Respecto a la eficiencia, entra más en juego la empresa como tal. Hay algunas acciones que ayudan a mejorar el entorno laboral y, por ende, mejorar las posibilidades del capital humano.

  • Cultura de la empresa. Aunque es más difícil de conseguir en empresas de mayor tamaño, el hecho de favorecer la comunicación y el trabajo entre diversos departamentos también facilita la creación de vínculos y mejora del ambiente laboral.
  • Organización. Deben organizarse los recursos de manera efectiva por tal de favorecer el alto rendimiento y la consecución de los objetivos.
  • Selección. Debe estudiarse detenidamente qué personas van a *liderar los proyectos y si disponen de dicho perfil, por tal de poder influir, aportar valor y motivar a los trabajadores, dirigiéndolos para obtener los objetivos marcados.

En muchas ocasiones se comenta que sobretodo, las PYMES, disponen de menos tiempo y recursos por tal de cuidar e incentivar al capital humano, pero realizar esa acción es una inversión a largo plazo en la propia empresa.

“Los resultados de una empresa se consiguen mediante las personas que ponen su dedicación y esfuerzo en ello”.

*Liderazgo, no mando. Observe el lector una diferencia significativa entre lo que sería un líder y un jefe que manda para intentar liderar.

Fuente fotografía: news.uic.edu

 

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26. Cofundador de Markonomia.com. Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universitat de Barcelona (EUS). Cerca de 5 años desarrollando proyectos de análisis de datos en el sector bancario. Periodismo deportivo desde 2011 cubriendo eventos como el Mundial de Baloncesto (Spain 2014), Euroliga, Liga ACB o Copa del Rey 2012.

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