Cómo la impresión 3D está cambiando el mundo de la salud

Los Reyes Magos se ahorrarán mucho trabajo cuando Mattel lance ThingMaker. Se trata nada más y nada menos que de una impresora 3D que permitirá a los más pequeños diseñar sus propios juguetes e imprimirlos sin salir de su casa. Aunque a más de uno le pueda sonar a ciencia ficción, el lanzamiento de ThingMaker se espera para 2017 y ya se puede reservar en Amazon por $299.9.

En un momento en el que la impresión 3D hasta se ha convertido en un juego de niños, no es de extrañar que escuchemos en las noticias relacionadas con el mundo de la salud como el workshop Superhero Cyborgs. En este taller de dos días, un grupo de niños y niñas de entre 10 a 13 años ayudados por diseñadores profesionales creaban y producían sus propias prótesis con luces led o con cañones disparadores de purpurina. El límite era la creatividad de los niños y es que la personalización es uno de las grandes beneficios que la impresión 3D puede aportar al sector salud.

La historia de Unai, un niño de 9 años que recibió el primer implante de brazo hecho con una impresora 3D dentro de un proyecto solidario en España, nos deja entrever otro de los grandes beneficios de la impresión 3D: el bajo coste. Varios programas como Enabling the Future pretenden facilitar el acceso a prótesis a todas las personas que lo necesiten.

Estamos hablando de avances que al combinar la personalización con el bajo coste permiten salvar vidas como la de Kaiba, un bebé de 6 meses que padece traqueobroncomalacia (reblandecimiento de la tráquea y los bronquios que puede llevar a su colapso). En el hospital de C.S. Mott Children’s consiguieron por primera vez recrear un modelo exacto al de la tráquea de Kaiba e implementárselo de manera exitosa en una operación que le salvó la vida. El material utilizado para la impresión es biodegradable y desparecerá a los 3 años, además  permite el movimiento.  Desde abril de 2015 ya se ha aplicado esta técnica a 3 niños, los modelos se producen en pocas horas y cuestan menos de 10 dólares cada uno.

Se espera que el mercado de la impresión 3D en salud siga creciendo anualmente un 18% hasta 2020 y las futuras aplicaciones son realmente esperanzadoras:

  • Impresión de fármacos en 3D lo que permitiría la personalización de comprimidos para lograr la liberación de la dosis justa o quizá poder imprimir los fármacos en cualquier lugar y no tener que visitar la farmacia.
  • Bioimpresión de órganos que aseguraran la compatibilidad del receptor y evitaran depender de un donante.

La impresión 3D es ya una realidad en el mundo de la salud y en los próximos años podemos ver avances realmente disruptores.

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“El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos.” - Marcel Proust. Mi trabajo como Product Manager en la industria farmacéutica me permite combinar dos de mis grandes pasiones, el marketing y el mundo de la salud. Licenciada en Farmacia por la Universitat de Barcelona con un Master en Marketing Farmacéutico y un Postgrado en Community Management & Social Media por el IL-3.

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