Si no tienes Credit History, estás jodido en USA

Cuántas veces se ha hablado sobre la voluminosa reacción que tuvo la Fed (The Federal Reserve System) en ampliar la base monetaria en el mercado financiero. Se debe a muchos factores, sin embargo las siguientes líneas quieren resaltar la importancia del término Credit History como base del sistema americano y que sin este elemento, la sociedad en sí se paralizaría. Un elemento básico para el sistema y el propio consumo en Estados Unidos.

El Credit History, o sencillamente Credit, es el expediente que tiene asociado cada persona y que recopila la capacidad de pago de sus deudas y está centralizado por agencias. Se construye el historial a partir de las deudas que uno puede obligarse con tarjetas de cédito o préstamos de bancos, entre otros. A medida que avanza el tiempo, el rating de cada uno puede mejorar o empeorar dependiendo básicamente de dos variables: el volumen de deudas con su pago correspondiente, y por otra parte el tiempo que llevas acumulando deudas.

Los patrones de consumo están muy bien definidos en Estados Unidos y dicha sociedad impone las pautas que cada uno debe seguir. Para acceder a ciertos servicios en Estados Unidos, previamente uno debe construirse su Credit History. La regla general es que, “cuanto más volumen de crédito se utilice cada mes, mejor porque refleja que cada persona es un buen deudor”.

Una vez contextualizado el factor Credit, me pongo como ejemplo para ver la importancia de él. Primero de todo, algo tan sencillo como obtener un número de teléfono americano. La compañía AT&T me obligaba a depositar $500 como seguro por no disponer de Credit. No se fiaban de mí. Evidentemente la competencia T-Mobile ofrece el mismo servicio para residentes recién llegados como yo sin historial de crédito, por lo que caso solucionado sin muchas molestias. El segundo ejemplo, de nuevo, es el alquiler del piso en USA (para más información de este mercado, puedes acceder al artículo Desmantelando el mito de Brooklyn. ¿por qué no Manhattan?). El propietario nos pidió un depósito equivalente a 3 meses de alquiler más el pago del primer mes por no disponer de Credit. Otra vez, no se fiaban de nosotros (y eso que se rebajó de 6 a 3 meses después de negociarlo). Para este segundo ejemplo, el hecho de no disponer Credit implicó ciertas molestias con un cash-out elevado en un solo día.

También hay que considerar que no es lo mismo ser un buen deudor de una tarjeta con límite $1,000 que de $10,000. Por lo que el tamaño importa: como he comentado antes, cuánto más, mejor. Pero hay que vigilar también, un apalancamiento elevado sobre la deuda implicaría que la persona es demasiada arriesgada, por lo que para ciertas personas o empresas que revisen tu credit history, el endeudamiento puede ser interpretado negativamente. La recomendación es endeudarse un 30-40% cada mes.

Como se puede ver, la obsesión para construir un historial de crédito es abismal porque te permite acceder más fácilmente a otros servicios y por lo tanto, consumir. Es decir, la importancia de que el crédito llegue a las familias es muy significante, ya no sólo para disponer del dinero, sino porque es el elemento básico para poder consumir. En otras palabras, el credit es el catalizador del consumo y de la economía norteamericana.

Albert Janer Becerra

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Albert es licenciado y completó el master en business administration en ESADE. Finalizó la especialización en The University of Texas en Austin dónde empezó a definir su carrera profesional en Estados Unidos. Actualmente es consultor en Nueva York en la multinacional Accenture, especializado en el área de Financial Services (concretamente en banca y FinTech) desde el punto de vista de Management Consulting. Paralelamente es miembro de la Junta del Chapter de NY de ESADE en la gran manzana, responsable de organizar y potenciar el networking entre la red de ESADE Alumni. Adicionalmente, es miembro de Great Place To Work en Accenture con el fin de mejorar las oportunidades de networking dentro del área Finance & Risk y crear un buen ambiente de trabajo. Albert ha colaborado filantrópicamente en Fundació Servei Solidari en Barcelona como coach de emprendedores en riesgo de exclusión social y como fundraiser a través de eventos deportivos. Sus aficiones son básicamente pasarlo bien con su pareja y sus amigos (deportes, viajes, etc.), escribir y trabajar voluntariamente en proyectos sociales o educativos.

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