Cartier y su glamurosa historia en NY

En cada esquina de la Gran Manzana hay una historia única que es difícil de repetir en cualquier otro lugar de este planeta. Hoy mismo, saliendo del trabajo con un buen amigo y bajando la Quinta avenida, justo antes de llegar a la iglesia St. Patrick, nos hemos encontrado la famosa mansión Cartier. ¿Qué esconde esta boutique?

La Quinta avenida es reconocida mundialmente y famosa por sus tiendas, historia y ‘glamour’. Además, abrir una tienda en la zona de Central Park o Rockefeller es una fortuna pero a la vez genera valor al negocio. Por ejemplo, el centro comercial Saks Fith Avenue actualmente tiene un valor de 805 millones de dólares, sin tener en cuenta el resto de centros repartidos en Estados Unidos.

Es verdad que algunos también dicen que uno puede encontrarse en la Quinta Avenida ‘casi’ las mismas tiendas que en Portal de l’Àngel de Barcelona: Zara ha abierto dos tiendas en posiciones muy privilegiadas (la inversión de una sola tienda fue de 324 millones de dólares cuando se abrió en 2012), Desigual ocupa un muy buen lugar al lado de Bryant Park y H&M está situado perfectamente también delante del Rockefeller.

Sin embargo, en la Fifth Avenue siempre encontraremos los sitios más emblemáticos como Tiffany o Cartier. Esta avenida, antes de la masificación y popularidad de los rascacielos, habían mansiones de gran lujo (de aquí el nombre Millionaire’s Row). Una de estas familias residía en una de las casas de Plant. El señor Plant sintió que la milla de oro estaba cambiando y se estaba volviendo más comercial por lo que decidió vender la mansión, además de que quedó viudo con 61 años por la muerte de su primera esposa de 26 años. Se dice que encontró rápidamente a una nueva mujer, ya casada con 31 años, y tenía que conquistarla de algún modo. Como el dinero no era problema para Plant, pudo encontrar un comprador adecuado a sus necesidades en aquel amoroso momento: Cartier SA.

En 1917, la firma francesa realizó la compraventa del siglo: adquirió la mansión por 100 dólares de esa época (equivalente a solamente casi 2000 dólares)… más un collar Cartier de cadena doble de 128 perlas naturales valorado en 1 millón de dólares en 1917 (casi 20 millones de dólares a día de hoy). Al cabo de unos años, Plant murió y su segunda mujer se casó dos veces más, llevando alegremente su collar.

En ese momento, el collar estaba valorado por encima de la mansión Plant, cuyo valor era de 925.000 dólares, ya que las perlas naturales en ese momento eran una pieza única e inalcanzable (además que a principios del siglo XX, el mercado de diamantes bajó de valor debido al descubrimiento de diamantes en África).

¿Quién fue el ganador del glamuroso trato? Después de 99 años, se ha visto que evidentemente perdió la esposa de Plant por dos motivos. El primero es el crecimiento exponencial del mercado inmobiliario en la Gran Manzana, especialmente considerando que se trata de una singular mansión entre edificios. Aplicando algunos cálculos, el precio actual por pie cuadrado en esas calles es mucho mayor de $2.600, y la mansión-boutique tiene 44.100 square feet, por lo que en 1917, el pie cuadrado de la casa Plant correspondía a $21. Aumento casi del 13.000%.

El segundo motivo, y con una tendencia contraria, el mercado de las perlas se hundió ya que se mejoraron las técnicas de su desarrollo a principios de los años treinta y provocó que Cartier ganara la partida, ya que ese mismo collar se subastó en los años cincuenta por 150 mil dólares, a diferencia del millón de dólares en 1917. Decremento del 99.9%.

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Albert es licenciado y completó el master en business administration en ESADE. Finalizó la especialización en The University of Texas en Austin dónde empezó a definir su carrera profesional en Estados Unidos. Actualmente es consultor en Nueva York en la multinacional Accenture, especializado en el área de Financial Services (concretamente en banca y FinTech) desde el punto de vista de Management Consulting. Paralelamente es miembro de la Junta del Chapter de NY de ESADE en la gran manzana, responsable de organizar y potenciar el networking entre la red de ESADE Alumni. Adicionalmente, es miembro de Great Place To Work en Accenture con el fin de mejorar las oportunidades de networking dentro del área Finance & Risk y crear un buen ambiente de trabajo. Albert ha colaborado filantrópicamente en Fundació Servei Solidari en Barcelona como coach de emprendedores en riesgo de exclusión social y como fundraiser a través de eventos deportivos. Sus aficiones son básicamente pasarlo bien con su pareja y sus amigos (deportes, viajes, etc.), escribir y trabajar voluntariamente en proyectos sociales o educativos.

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