Big data y asistencia sanitaria: Un paso más allá (1/2)

Es difícil negar que el Big Data haya cambiado nuestra manera de analizar, gestionar y hacer uso de los datos en cualquier industria que nos venga a la mente. Si tenemos en cuenta los diferentes grados de aplicación en los diferentes sectores, probablemente, uno de los sectores dónde disponga de margen para su desarrollo e impacto en el mismo, sea en el de la asistencia sanitaria, es decir, en el sector relacionado con nuestra salud.

Al pensar en el sector sanitario pueden pasar por nuestra cabeza diferentes tipos de datos, desde la información genética del paciente y su historial médico hasta los resultados de los diferentes ensayos clínicos a los que se haya podido someter, sin obviar la fuente de datos en la que se han convertido las apps relacionadas con la salud o los sensores o wearables que capturan información biométrica de las personas (pacientes) en su día a día.

Tras lo expuesto en el parágrafo anterior, al lector puede quedarle claro la cantidad y diversidad de datos que hay disponibles de cada paciente pero, ¿Cómo se puede sacar provecho de dichos datos?

El hecho de disponer de múltiples y variados datos nos puede permitir realizar muchas acciones que permitirán mejorar la calidad de vida de los pacientes, realizando una atención sanitaria realmente personalizada.

A nivel general, y basándose tanto en pacientes individuales como en poblaciones, hablaríamos de acciones que engloban desde la prevención de enfermedades a la predicción de epidemias, pasando por la posibilidad de un diagnóstico basado en los datos generados y un tratamiento más ajustado, por ejemplo, a los datos biométricos del paciente, sin olvidar el poder hacer un seguimiento que evite reingresos o el control de enfermedades crónicas reduciendo su coste.

Todo ello nos permite ser positivos acerca de su uso pero no debemos obviar que también hay algunas barreras que impiden un paso adelante con mayor impacto en los pacientes, destacando dos de ellas.

A nivel administrativo, debemos tener en cuenta el hecho que la posesión de los datos no radica, de manera exclusiva, en un actor del sector. Ello implica que la información reside en diversos lugares y deberían establecerse acuerdos para poder compartir la misma. Estamos hablando de actores con intereses diferenciados como son hospitales y otros centros públicos, centros privados, compañías aseguradoras, farmacéuticas, etc., que deberían trabajar en un marco de colaboración para maximizar las posibilidades que nos ofrecen los datos generados por los pacientes.

El aspecto legal es otra de las barreras a salvar. No hay que olvidar que la gran parte de los datos obtenidos proceden de los pacientes. Para poder aplicar con éxito acciones de Big Data se necesitan cantidades elevadas de datos y debido a su procedencia (los pacientes), dichos datos personales son muy sensibles. Por ello, debe garantizarse el cumplimiento de la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD) para asegurar la confidencialidad de los mismos.

Como podemos apreciar, el Big Data plantea retos en el campo de la asistencia sanitaria, pero los beneficios para los pacientes (y el sector) pueden ser elevados.

Fuente fotografía: www.innovacion.cl

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26. Cofundador de Markonomia.com. Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universitat de Barcelona (EUS). Cerca de 5 años desarrollando proyectos de análisis de datos en el sector bancario. Periodismo deportivo desde 2011 cubriendo eventos como el Mundial de Baloncesto (Spain 2014), Euroliga, Liga ACB o Copa del Rey 2012.

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