Big Data y consumidores: Los precios hiperactivos

Como usuarios y compradores online, muchas veces nos preguntamos cuál es el impacto real del Big Data en nuestras posibilidades de compra y, en definitiva, en los precios que acabamos pagando por aquellos productos que consumimos. El fenómeno de los precios hiperactivos hace referencia a lo mencionado.

Cada vez que navegamos por Internet, generamos toda una serie de datos (desde aquellos espacios web que visitamos al tiempo que dedicamos en cada página del mismo espacio web o mapas de calor “heat maps” relacionados con el uso de nuestro cursor en dichos espacios web).

Las famosas “cookies”, los sitios visitados previamente o, incluso, aspectos como la geolocalización de la dirección IP de la conexión o el sistema operativo desde el cuál accedemos a los distintos sitios web generan datos, datos que pueden ayudar a “perfilar” a los diversos visitantes y, con ello, ajustar los precios según el usuario que visita la web. Dichos datos son una mina de oro para aquellas empresas que saben explotar el potencial que tienen los mismos.

Un ejemplo claro (y en el que además muchos lectores pueden sentirse identificados) es el de la compra de un vuelo. Un usuario puede haber estado buscando vuelos durante un tiempo determinado, siguiendo unos patrones de comportamiento o realizando unas búsquedas concretas (es decir, buscar la misma destinación en diferentes horas, etc.).

Como se ha mencionado anteriormente, dichos datos de la navegación del usuario están disponibles para los responsables del espacio web que, mediante diferentes softwares realizan labores de tracking y posterior análisis del comportamiento llevado a cabo por el usuario y, con ello, realizar acciones que podrían condicionar la compra del mismo.

Hablamos de acciones que seguro que muchos de los lectores conocerán como pueden ser las de los mensajes de advertencia de escasez del producto que se quiere comprar (¡Quedan sólo 2 asientos! ¡10 personas han reservado hoy!) o el hecho de, una vez borradas las cookies y/o accediendo desde otro navegador o mediante navegación oculta, se aprecian pequeñas oscilaciones del precio ofrecido.

De hecho, hay varios casos que han salido a la luz en los últimos años, entre ellos, un caso publicado por el Wall Street Journal (link) en el cuál se había detectado que el uso de un sistema Mac en vez de Windows hacía que las opciones ofrecidas para la reserva de hoteles fueran hasta un 30% más caras, debido al hecho de considerar al usuario de Mac un usuario más “dispuesto” a pagar más por su ocio.

Como reflexión final, personal, de quién les escribe, la discriminación de precios existe también en el mundo offline, existiendo diferencias de precios dependiendo de aspectos como la localización de la tienda u otros, la diferencia radica en el hecho que, en el mundo online, somos menos conscientes de cómo realizan dichas discriminaciones con nuestros datos.

Fuente fotografía: MyTechLogy

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Cofundador de Markonomia. Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universitat de Barcelona (EUS) y master en Business Intelligence y Big Data en Universitat Oberta de Catalunya. Cerca de 5 años desarrollando proyectos de análisis de datos en el sector bancario. Fotógrafo freelance en eventos deportivos nacionales e internacionales.

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