Alemania, ¿solidez económica exclusiva?

Si miramos atrás en la historia, Alemania no sólo ha superado una postguerra sino que superó los niveles del petróleo de los años 70 y 80, la reunificación de los 90, una recesión mundial durante 2008-2009 y la actual crisis en los países de la Unión, aunque de ésta última podemos decir que menos agresiva para la superpotencia.

A pesar de todos estos períodos, Alemania se ha mantenido implacable incluso después de acontecimientos como el caso Volkswagen (del que hablábamos aquí) o el tardío soporte a Francia (ver nuestro análisis aquí), acontecimientos que pusieron en duda la intachable “carta de presentación” del país, presentada por Merkel.

Hoy por hoy, es indiscutible que Alemania sigue siendo uno de los tres primeros países exportadores, prueba de la eficacia de su sistema es su entrada en mercados mundiales con productos tecnológicamente complejos y una fuerza laboral altamente cualificada y bien pagada. Sin menor importancia, un crecimiento por cápita increíblemente alto (1,7% superior en 2015 respecto al año anterior) que la sitúa como 4ª economía en el ranking mundial y datos más aplastantes (más si comparamos las cifras con España) como un desempleo de tan sólo 4,5% comparativo al 21,4% español.

Pero, ¿qué la hace tan particularmente sólida? ¿Cuáles son sus claves?

Tal vez una buena gestión política-económica-social, un sistema basado en la cooperación y consenso más que en la competencia con el resto o poderosos bancos públicos que se encargan de que el crédito alcance a todos sin que importe el tamaño de la firma o su cercanía con un centro financiero ayuden a entender mejor su fortaleza. Pero también podrían ser claves la selección de decisiones robustas u objetivos agresivos, exigentes y, de hecho, no podemos decir lo contrario a todo ello.

Aun así ¿serian estas claves aplicables si el mundo hubiera aplicado a Alemania las mismas condiciones que ésta le aplica ahora a Grecia? Nadie duda que Alemania recibió un trato más que preferencial durante la Guerra Fría. Seguramente sin ella, la potencia no hubiese tenido esta rápida recuperación, quedando bastante afectada y en la miseria. En consecuencia, sin tan amplio margen de maniobra y decisión en Europa como el que tiene hoy en día. Entonces, ¿Exige ahora, rebosante de poder, cuando no cumplió en su momento con sus obligaciones? Podríamos estar hablando de ¿Táctica? ¿Astucia? ¿Saber jugar sus cartas? En efecto, he aquí sus claves de éxito.

Sin embargo, hablemos de futuro, donde los desafíos se acumulan. Una China competitiva como exportadora que podría afectar a la posición de Alemania, una natalidad alemana insuficiente para el mercado laboral, una estructura rígida germana que podría no cuajar con la evolución tecnológica o la evolución de la propia economía germana son desafíos a los que podría tener que hacer frente. ¿Una vez más Alemania mostrará su flexibilidad para sostener este modelo implacable y sólido?

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Licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universitat de Barcelona y con MBA Executive por la escuela EAE Barcelona. Dispongo de más 12 años de experiencia en el área financiera, siendo los 4 primeros dentro de la firma PricewaterhouseCoopers, S.L. como auditora y el resto dentro de la multinacional farmacéutica Sanofi-aventis, S.A. Dentro de Sanofi España encargada de liderar proyectos de transformación y mejora continua, así como estrategias de negocio a nivel Iberia. Posteriormente, en Sanofi-aventis Deustchland en dónde he liderado proyectos a nivel Europeo y des del pasado mes de Octubre a nivel Mundial con sede en Barcelona como Global Accounts to Report Project Leader.

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