Alemania entra en juego

Estos últimos días, hemos visto en las noticias o cualquier otra fuente de comunicación cómo la política alemana está tomando distintos giros, no solamente en lo referente al tema  militar y su lucha contra el terrorismo, sino también en las medidas sobre la entrada de refugiados.

Desde el atentado en París todos los países han ampliado sus fuerzas para la lucha contra el autoproclamado Estado Islámico. Alemania (aunque de forma tardía) ha decidido realizar  vuelos de reconocimiento sobre el territorio sirio, pero ¿podemos describir esos aportes como una misión de combate?

Des de mi punto de vista, no pueden ser descritos como tales. En la disposición para luchar contra el terrorismo del Estado Islámico, Alemania no está a la altura como sí lo están otros aliados de Francia.

Así como otros países acudieron de manera inminente a la ayuda de París, la respuesta solidaria de Alemania fue tardía, cosa que sin duda decepcionó al país afectado.

Hay políticos que defienden la idea que los alemanes no entienden la conexión entre política exterior y política militar. Pensemos, ¿es así?  Puede ser. Palabras de la propia Angela Merkel como “no se puede ganar solo militarmente” podrían ser ciertas. Una lucha contra el terrorismo no se trata únicamente del despliegue de militares combatientes. En situaciones de crisis o de guerra, como la que vivimos hoy, la diplomacia va más allá de medir las palabras en una mesa de negociaciones. El desarrollo de este diálogo también depende de la fuerza militar, del prestigio y del peso que cada país lleve a esas negociaciones y en eso Alemania es fuerte. Sin embargo, para Hollande (Presidente Francés) no es suficiente un “hablar o un dialogar”, se requieren “recursos, soporte militar”, cosa totalmente razonable y entendible ante una Alemania que hasta el momento no se había implicado demasiado en el combate contra el Estado Islámico. Por esta razón, Alemania decide entrar en juego aun sabiendo que cuanto más grande sea la presión militar, más grande es también el peligro de una venganza del propio Estado Islámico  con ataques terroristas contra ella (esperemos que no se de tal caso). De todos modos, ¿acaso tenía otra opción Alemania? No quiere ser o parecer la “cobarde”. Sin embargo, no podemos dejar de lado que el propio país también tiene intereses que defender. El flujo más grande de refugiados sirios desemboca en Alemania. Ese es seguramente el factor clave del consentimiento y acuerdo efectivo por el que el ejército germano ha decidido participar activamente en la lucha contra el Estado Islámico.

Pero, ¿cuál es la alternativa? Si no se hubiera comprometido y hubiera entrado en el juego, Alemania corría el riesgo de parecer cobarde e indigna de confianza a los ojos de quienes conforman la coalición contra el Estado Islámico, cosa totalmente inaceptable ante la propia identidad germana. Además imaginaros, si algún día el terrorismo golpeara los alemanes y los germanos no colaborasen, ¿otros países serían solidarios con ellos?

Share this article

Licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universitat de Barcelona y con MBA Executive por la escuela EAE Barcelona. Dispongo de más 12 años de experiencia en el área financiera, siendo los 4 primeros dentro de la firma PricewaterhouseCoopers, S.L. como auditora y el resto dentro de la multinacional farmacéutica Sanofi-aventis, S.A. Dentro de Sanofi España encargada de liderar proyectos de transformación y mejora continua, así como estrategias de negocio a nivel Iberia. Posteriormente, en Sanofi-aventis Deustchland en dónde he liderado proyectos a nivel Europeo y des del pasado mes de Octubre a nivel Mundial con sede en Barcelona como Global Accounts to Report Project Leader.

Facebook Comments

Deja un comentario