La evolución de los supermercados online en España

El e-commerce crece en España, con un ritmo de dos dígitos por año, tal como recoge en uno de sus especiales, el diario Expansión. El sector de los supermercados online es uno de los que, basándonos en sus características, debería tener mayor facilidad a la hora de tener una buena penetración en referencia a los eCommerce. En Reino Unido ya supone el 5,4% del total (datos gubernamentales), y en China supera ampliamente el 10%; mientras que en España es un valor residual cercano al 1%.

No es una novedad que cada año vaya a ser el definitivo, es una frase que llevamos oyendo desde hace como mínimo 5 o 6 años, cuando irrumpía en nuestras vidas Alice.com.  Hablamos de una plataforma de supermercado online americana que pretendía expandirse desembarcando en España, un mercado virgen en ese sector. Su andadura duró aproximadamente 2 años, y a finales de 2012 se despedía de sus pocos consumidores españoles.

Los problemas principales que analizaron los expertos en este caso y que nos ayudan a comprender mejor los problemas de este sector podrían describirse en:

  1. Tener que comprar los productos a precios poco ventajosos respecto a las grandes cadenas.
  2. El hecho de deber dar a conocer la marca por tal de llegar a los clientes potenciales.
  3. El modelo logístico de almacén genera unos costes fijos demasiado elevados si no se dispone de una red de tiendas físicas. El modelo de almacén de Alice.com obligaba a disponer de más de 1.000 pedidos diarios para ser rentable.
  4. Hablamos de productos poco duraderos y a conservar en determinadas condiciones.
  5. Debe cuidarse hasta el último detalle el envío en muchos productos. No romper la cadena del frío, ser puntual… Algo muy difícil en España, y sin ninguna empresa de mensajería especializada en el sector de productos perecederos.

La gran mayoría de estos problemas serían perfectamente asumibles y solventados por las enormes cadenas de supermercados que tenemos hoy en día en nuestro país. Ya poseen economías de escala, no necesitarían publicitar su marca porque ya está integrada, disponen de sus tiendas físicas como posibles almacenes… ¿Qué les frena pues a dar el gran salto? Es cierto que todas ellas tienen ya sus páginas web y permiten realizar la compra online, pero ninguna apuesta de forma directa y se “tira al vacío”. No está nada claro que sus ventas vayan a aumentar si se hacen a través de Internet.

La esencia de un supermercado, y de lo que realmente viven, es que compres más de lo que tenías pensado, y todas sus tiendas están orientadas a ello. El visual merchandising y la propia distribución en planta de un súper están diseñados específicamente para este fin. Técnicas como la rotación de productos (cambiar periódicamente las cosas de sitio para obligar al consumidor a buscarlas y exponerse a productos nuevos), las ofertas estratégicas y la oferta de productos frescos son el alma de las grandes cadenas. Y eso es extremadamente difícil de replicar a la hora de impulsar las compras de supermercado online, con lo que se corre el riesgo de que el cliente sólo compre lo que quiere.

Además, hablamos de España, y es que somos un mercado más que peculiar. Aunque pueda sonar extraño en los tiempos que corren, nos gusta salir a la calle e ir al súper o hipermercado a comprar lo que nos hace falta, relacionarnos y exigir calidad. ¿Quién no ha ido a comprar con su madre y ha escuchado el típico “deja esa pera que está tocada”? O, cambia esa naranja que ya está blanda. Y eso haciendo la compra online es imposible de suplir, nos gusta lo fresco contra lo empaquetado, sobre todo cuando hablamos de fruta y carne.

Probablemente esto acabe cambiando, cuando las nuevas generaciones digitalizadas vayan creciendo y como siempre en la vida, vayan modificándose los hábitos en función de lo que demande la mayoría. Pero en un futuro cercano, larga vida al carro de la compra convencional; al que necesitas 1€ para cogerlo y con el que te peleas por los pasillos del supermercado porque las ruedas te llevan en direcciones más que peligrosas.

Fuente fotografía: blog.openroom.es

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